EHI

La encefalopatía hipóxico-isquémica (EHI) es el estado clínico que resulta de la falta de oxígeno y sangre en el cerebro inmediatamente antes o durante el nacimiento. Dependiendo de la intensidad de esta carencia, puede, además, provocar daño en otros órganos internos como el corazón, riñones, hígado e intestinos.

La EHI se manifiesta por una serie de alteraciones observables en el recién nacido, como son: la menor capacidad para despertar y mantenerse despierto, la alteración del tono muscular y la postura, el bajo nivel de respuesta a estímulos y, con frecuencia, la aparición de convulsiones. En base a estos signos se gradúa como leve, moderada o grave. Biel tuvo convulsiones al nacer y en las horas posteriores por lo que se se clasificó su EHI de grave.

Las causas que originan una EHI son todas aquellas situaciones que provoquen la interrupción del aporte de sangre y oxígeno al feto. Esto puede ocurrir debido a diversas causas: un paso anómalo de la sangre entre la madre y el feto, un desprendimiento de la placenta, una compresión importante del cordón umbilical o, incluso, una rotura del útero. Pero con frecuencia, no se llega a conocer con certeza la causa de éste déficit. La incidencia de EHI se sitúa alrededor de 6 x 1000 recién nacidos a término. La asfixia es la 5ª causa de mortalidad neonatal.

Cuando el daño cerebral es grave, el bebé puede presentar durante la infancia trastornos del movimiento, de la comunicación y del aprendizaje, dificultades en la alimentación o epilepsia. Los problemas del movimiento y de la postura son denominados con frecuencia parálisis cerebral. Esta palabra indica trastorno motor, puede ser muy leve o llegar a afectar las posibilidades de movimiento de la persona.